Hasta hoy, no me había tomado en serio hacer esta diferenciación. Trabajo con la identidad, pero no me había preguntado ¿en qué se diferencia de la imagen?
La imagen tiene que ver con la apariencia. Es en gran parte visual. Es lo que quiero que los otros vean de mi, a diferencia de la identidad, que tiene que ver con un conjunto de rasgos particulares, que caracterizan a un individuo o a un colectivo.
“Mañana en la mañana puedo ir a un mall, comprar ropa nueva, pasar al solárium y cambiar mi peinado (y color de pelo por un rubio radiante. ¿cómo me veo?). En pocas horas puedo estrenar mi nueva imagen, que más que “mía”, parece la de un gringo recién llegado de las Bahamas. Por la tarde, iré a mi oficina, y Gonzalo me dirá ¡¡¿Qué te hiciste?!!”
Su hipotética (y comprensible) reacción se daría porque en este caso mi imagen no tiene nada que ver con mi identidad.
Es fácil cambiar de imagen de un día para otro, no así de identidad, que se construye con acciones, ya sea en forma consciente o inconsciente.
Si me apropio de la imagen de algo/alguien que no soy, ¿Construiré una nueva identidad en base a esa imagen, o me construiré la identidad de que quiero ser alguien que no soy?
La historia está llena de empresas y personas que prometen ser algo que no son, y no cumplen con las espectativas. No importa la caracterización que yo haga sobre mi frente al resto (Cuántas veces me ha tocado escuchar frases del tipo “Somos líderes del mercado” o “Soy uno de los mejores diseñadores de este país”), sino los juicios que los otros tienen sobre mi. Esa es mi identidad.
Gracias Rolando por traerme el cuestionamiento.


De nada mi buen Cristián…. También esta ha sido una semana con cuestionamientos en ese sentido; cuando José Miguel Muga me comentó eso, quede reflexionando, y se me aclaró la película, porque los objetivos son absolutamente diferentes…y hablar de identidad te habla claramente de hacerte cargo y de generarla de buena manera; y no ser un chanta en el intento y prometer lo que no se es.