Comparto con ustedes esta traducción libre que realicé de un extracto del libro “Making Meaning” de Steve Diller, líder del estudio de diseño de experiencias de Cheskin. Lo recomiendo absolutamente a los profesionales ligados al diseño, marketing y desarrollo de productos.
“Diseño” es una palabra confusa. Algunos lo asocian a ropa, otros al estilo interior de un recinto. Para otros puede ser un bonito o “creativo” producto, logotipo, o automóvil; resultado de la visión única de un genio. Como estas descripciones nos sugieren, “Diseño” es más a menudo asociado con la apariencia que con el rendimiento y la funcionalidad.
El diseño de experiencias significativas puede ser incorporado en casi cualquier proceso de innovación, pero, para hacerlo, se requiere de una nueva forma de pensar en el desarrollo de productos y sus consecuencias.
Más que pensar en el diseño como una función limitada a la expresión visual o de ingeniería de un producto, necesitamos reconocer el diseño como el proceso y el resultado de integrar al desarrollo cualidades funcionales, económicas, emocionales o sociales, que tengan un contexto significativo para el consumidor. Es a través del diseño que una empresa puede alinearse con los cambios de valores que tiene el consumidor y comunicar una experiencia coherente y correctamente percibida a través del Marketing.
El diseño cubre un amplio rango de disciplinas y produce una gran variedad de resultados. En algunos casos se ve asociado a roles de marketing, en otras a investigación y desarrollo, ingeniería, o al departamento de diseño. Pero en todas sus manifestaciones, el diseño identifica y construye valor, basado en un profundo entendimiento de las necesidades del cliente.
Esta definición de diseño no solo se aplica a decisiones de apariencia (como color, tipografía, material y forma), que son muy importantes, sino también a niveles de rendimiento y funcionalidad (como procesos productivos, flujos de trabajo, interacción y experiencia). Además, se aplica al nivel del negocio en sí mismo, incluyendo estrategias corporativas, estructura, procesos y objetivos. Entonces, cuando hablamos de diseño estamos hablando de un mecanismo para crear valor en forma consciente, basado en un sincero entendimiento del cliente como persona e, idealmente, que es empático y solidario con sus dolores.
Diseñar no es Inventar
Diseño no debe ser confundido con invención, la cuál no requiere la producción de valor en el cliente, o soluciones que son generadas desde sus necesidades y deseos. Las invenciones a menudo son demostraciones de habilidad. Los científicos e ingenieros la mayoría de las veces inventan algo nuevo porque pueden, no necesariamente para llenar una necesidad del mercado. La invención puede ocurrir en la mayoría de los campos profesionales, como la ciencia, el arte, el entretenimiento y la educación, pero solo el diseño (como lo definimos) está expresamente comprometido con la creación de valor y significado en el consumidor.
Espero que este texto les genere preguntas que podamos compartir y conversar.
Aprovecho de invitarlos a leer sobre los 7 principios que Diller menciona sobre el rol del diseño en la empresa, y cómo ellos guían el proceso de innovación para desarrollar experiencias significativas, desde El Respetable.


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