Desde que empecé a estudiar diseño, recuerdo haber escuchado innumerables veces hablar sobre los “usuarios”. Curiosa palabra para denominar a la gente. Pareciera que pensáramos en que las cosas (productos, sistemas, etc.) sólo se usan, cuando también identifican. En esta ocasión si voy a hablar de uso (pero no de usuarios). Más precisamente sobre accesibilidad.
La asociación W3C, que crea los estándares web gracias a la participación de todos los desarrolladores del mundo dispuestos a colaborar, siempre ha tenido una considerable preocupación por la accesibilidad en la web. Esto quiere decir, que los sitios webs estén preparados para que los pueda usar sin problemas cualquier persona con impedimentos visuales o físicos. Lamentablemente, no muchos diseñadores cumplen con este estándar en la web, y en el desarrollo de productos tangibles.

Hace un par de días, navegando por la red con mi equipo de trabajo, nos encontramos con un software gratuito, ColorOracle (Disponible para Windows, Mac OS X y Linux) que permite convertir los colores de tu pantalla a cómo los vería una persona con problemas de daltonísmo. Lo primero que aprendí es que existen 4 tipos de daltonismos, y son muy distintos entre ello ¡No tenía idea!: La Deuteranopia, la Protanopia, y la Tritanopia. También está la Monocromacia, que no trabaja este software, pero hay otros como el Sim Daltonism que si lo hacen. Si bien este software exagera las condiciones a los estados más críticos, sus desarrolladores nos explican que cualquier diferencia de colores que vea claramente un daltónico grave, también lo hará alguien con un menor grado de daltonismo, y una persona con la vista sana.
Gracias a estos softwares, puedo ponerme en el lugar de alguien con impedimentos visuales al momento de diseñar, y así mejorar la accesibilidad de mis sistemas.
Otro caso de accesibilidad es este trabajo que realizó Ben Heck en forma artesanal, para convertir un control de la consola de juegos Xbox 360, para que pueda ser manipulada con una sola mano. Un diseño realizado por un gamer, sin ninguna motivación más que hacer una versión accesible del control de la Xbox. En este caso prefiero dejar que las imágenes hablen por mi. Estoy seguro que muchos niños que conozco con impedimentos físicos del Colegio Altamira, estarían muy contentos de poder compartir jugando videojuegos con sus compañeros.

Agradezco a mi socio, Pablo Gorigoitía, que me motivó a escribir este artículo y me dio la referencia de Ben Heck.


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